Habitada por
pescadores y un mar revoltoso que baña una franja de arena dorada, amplia y
larga es como se encuentra la paradisiaca playa Troncones, a sólo unos minutos
de Zihuatanejo, Guerrero.
En ella, se
instalaron pequeños restaurantes y spas en palapas, además de hoteles boutique
libres de ostentaciones, con un estilo que inspira a estar en calma, y sobre
todo, al amor.
Los viajeros se enamoran de las duchas al aire libre
para un baño que se antoja bajo las estrellas; de las tumbonas de mimbre frente
al mar, alejadas de cualquier mirada, y de las terrazas con hamacas escondidas
en la selva.
Los arrumacos también encuentran un buen escenario en
las piscinas naturales que se forman en la playa.
El agua es tan cristalina, que desde la superficie se
ven peces pequeños.